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Juan 21 — El desayuno en la orilla y Pedro restaurado

Juan añade un epílogo después del final que el propio libro anuncia en el capítulo 20. Varios discípulos salen a pescar, no cogen nada en toda la noche y, al amanecer, un desconocido desde la orilla les dice que echen la red a la derecha: la escena recuerda a la de su primera llamada (Lucas 5). Reconocen a Jesús, desayunan con él junto a unas brasas, y entonces Jesús se vuelve a Pedro con una pregunta repetida tres veces —«¿me amas?»—, cada una seguida de un encargo: «Apacienta mis ovejas». El libro se cierra admitiendo que no cabría en el mundo todo lo que Jesús hizo.

En qué fijarse
  • Las tres preguntas a Pedro (vv. 15-17) corresponden a sus tres negaciones del capítulo 18, y además las dos negaciones y la restauración ocurren junto a unas brasas (18:18 y 21:9). El paralelo es deliberado.
  • Pedro se entristece a la tercera vez (v. 17). No es una prueba que supera con soltura: la restauración duele, y Jesús no se la ahorra.
  • El último versículo reconoce sus propios límites: el libro es una selección, no la historia completa. Es una forma honesta de terminar después de haber dicho en 20:31 para qué se escribió.

Juan 21 (RVR1909)

1Después se manifestó Jesús otra vez á sus discípulos en la mar de Tiberias; y manifestóse de esta manera.

2Estaban juntos Simón Pedro, y Tomás, llamado el Dídimo, y Natanael, el que [era] de Caná de Galilea, y los [hijos] de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.

3Díceles Simón: A pescar voy. Dícenle: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y subieron en una barca; y aquella noche no cogieron nada.

4Y venida la mañana, Jesús se puso á la ribera: mas los discípulos no entendieron que era Jesús.

5Y díjoles: Mozos, ¿tenéis algo de comer? Respondiéronle: No.

6Y él les dice: Echad la red á la mano derecha del barco, y hallaréis. Entonces la echaron, y no la podían en ninguna manera sacar, por la multitud de los peces.

7Entonces aquel discípulo, al cual amaba Jesús, dijo á Pedro: El Señor es. Y Simón Pedro, como oyó que era el Señor, ciñóse la ropa, porque estaba desnudo, y echóse á la mar.

8Y los otros discípulos vinieron con el barco (porque no estaban lejos de tierra sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

9Y como descendieron á tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.

10Díceles Jesús: Traed de los peces que cogisteis ahora.

11Subió Simón Pedro, y trajo la red á tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompió.

12Díceles Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos osaba preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.

13Viene pues Jesús, y toma el pan, y les da; y asimismo del pez.

14Esta [era] ya la tercera vez que Jesús se manifestó á sus discípulos, habiendo resucitado de los muertos.

15Y cuando hubieron comido, Jesús dijo á Simón Pedro: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas más que éstos? Dícele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos.

16Vuélvele á decir la segunda vez: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas.

17Dícele la tercera vez: Simón, [hijo] de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.

18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más mozo, te ceñías, é ibas donde querías; mas cuando ya fueres viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará á donde no quieras.

19Y esto dijo, dando á entender con qué muerte había de glorificar á Dios. Y dicho esto, dícele: Sígueme.

20Volviéndose Pedro, ve á aquel discípulo al cual amaba Jesús, que seguía, el que también se había recostado á su pecho en la cena, y [le] había dicho: Señor, ¿quién es el que te ha de entregar?

21Así que Pedro vió á éste, dice á Jesús: Señor, ¿y éste, qué?

22Dícele Jesús: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué á tí? Sígueme tú.

23Salió entonces este dicho entre los hermanos, que aquel discípulo no había de morir. Mas Jesús no le dijo, No morirá; sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga ¿qué á ti?

24Este es aquel discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas: y sabemos que su testimonio es verdadero.

25Y hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, que si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir. Amén.

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