Cómo leer los profetas del Antiguo Testamento: contexto, oráculos y por dónde empezar
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Sitúa cada profeta en su momento: antes de la caída de Israel ante Asiria (722 a. C.), antes y durante el exilio en Babilonia (586 a. C.) o después del regreso (desde el 538 a. C.). Lee sus mensajes como oráculos: discursos breves y poéticos, casi siempre de denuncia o de esperanza, dirigidos primero a quienes los oyeron. Y empieza por Jonás, Amós y Habacuc, no por Isaías 1.
Por qué se atascan tantos lectores
Los profetas ocupan casi una cuarta parte del Antiguo Testamento, y es ahí donde muchos planes de lectura se abandonan. Hay tres motivos. Son sobre todo poesía, no narración, así que no hay un hilo argumental que seguir. Son colecciones de discursos, no libros escritos de una vez, y el tema puede cambiar a mitad de capítulo. Y dan por sabida una historia que en realidad se cuenta en 2 Reyes y 2 Crónicas.
Resuelto el tercer problema, los otros dos se vuelven manejables.
Profetas mayores y menores
"Mayores" y "menores" se refiere a la extensión, no a la importancia. Los mayores son los libros largos (Lamentaciones se cuenta junto a Jeremías). Los doce menores se copiaban en un único rollo en el judaísmo antiguo, conocido como el Libro de los Doce. Amós, con nueve capítulos, es menor; y es de los profetas más citados cuando se habla de justicia.
| Grupo | Libros | Capítulos |
|---|---|---|
| Profetas mayores | Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Daniel | 183 |
| Profetas menores (los Doce) | Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías | 67 |
Tres momentos históricos
Tras Salomón, el reino se dividió en Israel, al norte, y Judá, al sur. Casi todos los profetas hablan en una de tres crisis. Saber en cuál convierte un capítulo oscuro en un discurso con público.
| Época | La amenaza | Profetas (aprox.) |
|---|---|---|
| h. 760-700 a. C. | Asiria; el reino del norte cae en el 722 a. C. | Amós, Oseas, Jonás, Miqueas, Isaías 1-39 |
| h. 650-570 a. C. | Babilonia; Jerusalén y el templo destruidos en el 586 a. C. | Sofonías, Nahúm, Habacuc, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel, Abdías |
| Exilio y regreso, desde el 538 a. C. | Reconstruir bajo dominio persa | Isaías 40-66 (dirigido a los desterrados), Hageo, Zacarías, Malaquías |
Cómo leer un oráculo
Un oráculo es un discurso profético completo, que suele empezar con "Así dice Jehová" y ocupa desde unos versículos hasta un capítulo. Casi todos los capítulos contienen varios. Leerlos bien depende de unos pocos hábitos.
- Delimita la unidad. Fórmulas como "Oíd esta palabra", "Así dice Jehová" o "¡Ay de...!" suelen abrir un oráculo nuevo. Lee uno cada vez.
- Identifica el tipo. La mayoría son de juicio (acusación y sentencia) o de salvación (promesa de restauración). Hay también lamentos y visiones.
- Pregunta a quién se dirige: Israel, Judá, una nación extranjera, un rey, los sacerdotes.
- Señala la acusación. Las quejas se repiten mucho: idolatría, injusticia con los pobres y un culto vacío. "Antes corra el juicio como las aguas, y la justicia como impetuoso arroyo" (Amós 5:24, RV1909).
- Lee la poesía como poesía. Montes que se derriten son una imagen del poder de Dios, no un parte meteorológico.
- Busca el "pero". Casi todo profeta que anuncia juicio anuncia también una restauración más allá.
Predecir es solo una parte
Solemos imaginar a los profetas como adivinos del futuro, pero la mayor parte de lo que dicen va dirigido a su propia generación: volver a Dios y practicar la justicia. Miqueas lo resumió así: "Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios" (Miqueas 6:8, RV1909). También hay predicciones —sobre el exilio, el regreso y un Mesías que el Nuevo Testamento ve cumplido en Jesús—, pero Gordon Fee y Douglas Stuart, en La lectura eficaz de la Biblia, calculan que menos del 2 % del material profético es mesiánico y menos del 1 % se refiere a hechos aún futuros para nosotros.
Por eso conviene leer primero el mensaje para su tiempo y después buscar el cumplimiento posterior. Cuando el Nuevo Testamento cita a un profeta —Isaías 53 en Hechos 8, Miqueas 5:2 en Mateo 2—, lee el capítulo entero del que procede: verás mucho más que un versículo suelto.
Un orden para empezar
En la primera vuelta, no leas los profetas en el orden de la Biblia. Empieza por lo breve y concreto, y avanza hacia los libros largos.
- Jonás (4 capítulos): un relato, no oráculos; entrada fácil, y un profeta que no quiere que Dios sea misericordioso.
- Amós (9 capítulos): un pastor de Judá que denuncia la injusticia en el próspero Israel. Oráculos claros y directos.
- Habacuc (3 capítulos): un profeta que discute con Dios por qué parece ganar el mal, y termina confiando.
- Hageo (2 capítulos): un mensaje fechado y práctico a los que volvieron del exilio: reconstruid el templo.
- Isaías 40-55: los grandes capítulos de consuelo a los desterrados, que empiezan "Consolaos, consolaos, pueblo mío" (Isaías 40:1, RV1909).
- Después, Jeremías, Isaías 1-39, Ezequiel y el resto, leyendo en paralelo 2 Reyes 17-25 para la historia.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre profetas mayores y menores?
La extensión. Los mayores (Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Ezequiel y Daniel) son largos; los doce menores son lo bastante breves como para caber juntos en un solo rollo. Unos y otros son igualmente Escritura.
¿Con qué profeta empiezo?
Con Jonás o con Amós. Jonás es un relato breve y Amós tiene oráculos claros, con un contexto evidente. Cada uno se lee en menos de media hora.
¿Daniel es un profeta como los demás?
En las Biblias cristianas está entre los profetas, pero en la Biblia hebrea figura entre los Escritos. La mitad son relatos de la corte y la otra mitad visiones apocalípticas, más parecidas al Apocalipsis que a Amós.
¿Hace falta saber historia para leer a los profetas?
Un poco ayuda mucho. Con tres fechas —722 a. C. (cae Israel), 586 a. C. (cae Jerusalén) y 538 a. C. (empieza el regreso)— se puede situar casi cualquier libro.